Las angustias de la nueva generación
2026-04-29
Sonora no vive al margen del mundo ni en una burbuja también está expuesto a estas tendencias internacionales
El Mensajero
Miércoles 29 de abril de 2026
Hermosillo, Sonora
Columna Plaza Zaragoza
Desde hace varias décadas, en países desarrollados particularmente en Estados Unidos se ha registrado una violencia sistemática que ha impactado el tejido social en escuelas de nivel básico y medio superior.
En otros tiempos, el acoso (conocido como bullying) predominaba en las instituciones educativas; sin embargo, hoy la violencia se ha intensificado.
En Estados Unidos se registran decenas incluso cientos de tiroteos escolares cada año, en gran medida vinculados a la permisividad en el acceso a las armas. A ello se suma la violencia asociada a pandillas, grupos delictivos e incluso al narcotráfico, que ya ha comenzado a reflejarse también dentro de las escuelas.
En Sonora se han registrado 21 falsas alarmas en escuelas durante las últimas dos semanas. Ante esta situación, el Secretario de Educación, Froylán Gámez, lanzó el programa “Cambiar el mensaje” con el objetivo de promover mensajes y actitudes propositivas con el fin de evitar la psicosis y reducir la movilización innecesaria de elementos policiacos, así como la preocupación de docentes y padres de familia.
Este tipo de acciones refleja una preocupante descomposición del entorno social y familiar. La necesidad de trabajar ha provocado, en muchos casos, la ausencia de ambos padres, dejando a niñas, niños y jóvenes con supervisión limitada, donde la televisión, la calle e internet se convierten en sustitutos. Sin embargo, hoy están expuestos a contenidos no aptos en redes sociales y videojuegos, así como a personas cuya identidad desconocen. Bueno, recordaremos que hace días un niño de Ciudad Obregón, fue engañado en la plataforma Roblox para extorsionar a sus padres. Así, que, en este entorno digital, las juventudes enfrentan riesgos como el contacto con depredadores y redes delictivas que buscan reclutarlos para actividades ilícitas, incluido el narcotráfico.
Ante estas situaciones a las que están expuestos diariamente nuestros hijos, es fundamental estar atentos a cualquier cambio en su comportamiento. Como padres de familia, debemos mantenernos alerta frente a los retos virales, contenidos violentos y juegos que circulan y se ponen de moda en la sociedad. En Nogales el fin de semana secuestraron a 10 menores de edad por estar creando disturbios, eran los famosos macheteros y ¿que hicieron? Intimidaban a la sociedad, así que fueron golpeados, rapados y torturados, ante un hartazgo social.
Sonora no vive al margen del mundo ni en una burbuja también está expuesto a estas tendencias internacionales y a la falta de políticas públicas en materia cultural y deportiva, en este contexto, niñas, niños y jóvenes quedan vulnerables a las peores influencias del entorno digital.
Es fundamental reconocer que niños y adolescentes requieren mayor atención por parte de sus padres, no podemos esperar que el gobierno lo resuelva todo. Se trata de una responsabilidad compartida entre docentes, escuelas, familias, autoridades, sindicatos y asociaciones de padres de familia para prevenir estas conductas. La pérdida de valores debilita nuestro tejido social, por lo que es clave mantenerse atentos ante cualquier señal de riesgo en nuestros hijos.
La prevención puede evitar tragedias, existen experiencias exitosas que lo demuestran, aunque también hay lecciones dolorosas que no debemos ignorar.
Lo más importante de todo esto es construir una comunidad atenta, alerta y cooperativa ante este tipo de jóvenes radicales con resentimiento o con exposición a ideas violentas.
Las iglesias pueden contribuir a la construcción de una sociedad con valores y formar parte activa de la prevención, ya que estos son fundamentales en la formación de las personas. Su participación puede ayudar a generar espacios de convivencia sana, promoviendo una vida pacífica.
Asimismo, es clave impulsar actividades extracurriculares deportivas y culturales en entornos seguros, que ofrezcan alternativas positivas y mantengan a niñas, niños y jóvenes alejados de estas situaciones de riesgo y de la influencia de ideas violentas, radicales o terroristas.
Por eso, es fundamental saber qué hacen nuestros hijos, qué piensan y en qué entorno se desarrollan. El deterioro en la niñez no es casual muchas veces nace de la ruptura del núcleo familiar. Porque cuando la familia se debilita, se acaba todo lo demás.
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